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Palíndromos: @RaroLlorar

Mayo 28, 2012

Recen Amanecer

“Ella habla. La

anula. Di temor.”

— Oyó de serio sol,

oí de tedio solo.

 

Vi verano solo,

sí será del “yo”;

hoy seré ella,

ama oír farol.

 

Acá dale habla

a mi ni mal amada,

como cada gurda,

mala madrugada.

 

Como cada mala,

mínima alba helada:

calor, a frío ama;

al leer, es yo.

 

Hoy le daré, sí,

solo sonaré.

Vivo los oí,

de tedio los oiré.

 

Sedó y oró metida:

luna al alba hallé.

Mayo 9, 2012

“¡Guatemala, sos el mejor país!” dijo un artista sincero, nunca.

Este post es solo para contarles una historia real. No le sucedió al amigo de un amigo, sino que le sucedió a mi mamá hace exactamente cinco días:

Un conocido muy estimado por mi mamá, y de hecho por toda mi familia, la llamó hace más o menos mes y medio para pedirle que fuera quien abriera el show del ex-vocalista de un grupo argentino (considerablemente famoso hace varios años), cuyo nombre es “Abra Kadabra” (creo que así se escribe, los mayores de 30 probablemente conocerán al grupo). La cena show en el restaurante “Panchoy” de Quetzaltenango estaba programada para empezar a las 8 P.M. con el opening de mi madre, quien cantaría un solo set de aproximadamente 40 minutos, y luego empezaría la presentación estelar, por el artista extranjero contratado.

Las condiciones de mi madre eran sencillas: que la vinieran a traer hasta mi casa, prueba de sonido con suficiente anticipación, recibir su cena, que la vinieran a dejar de regreso al terminar todo y, por supuesto, su paga: quinientos (Q.500.00) miserables quetzales.

Las del señor argentino Víctor Kapusta, fueron distintas: se le pagó su viaje desde Texas, su hospedaje en la Pensión Bonifaz (incluída la alimentación, de ahí mismo), su boleto de regreso y la modesta cantidad de mil quinientos ($1,500.00) dólares, es decir, apenas más o menos 23 veces lo que la artista local — y además de opening — iba a devengar (eso sólo contando la paga monetaria).

En fin, estuvo lista desde las 18:00, y vinieron por ella a las 19:30; probó el sonido durante quince minutos, hasta cuando empezó a llegar la gente. Eran las 20:45 y, de doscientas personas esperadas, habían más o menos 16, lo que irritó a Victor, quien dijo (con sobrada razón) que si no había al menos 20, él no cantaría. Total, que a las 21:30 arrancó el programa con 24 personas presentes. Del repertorio para 40 minutos que había preparado mi madre, solamente le dieron tiempo de cantar tres canciones que — modestia muy aparte — interpretó excelentemente bien, ganándose fuertes ovaciones y posibles contrataciones.

Víctor empezó. Durante la primera canción se descuadró más de siete tiempos (¡SIETE!) con respecto a la pista, además de olvidar la letra en tres de sus propias canciones. No restaré mérito a que tuvo una muy buena participación, sin embargo, pues es un tipo muy talentoso y supo mantener al público entre las 24 personas, o más.

Pese a haber iniciado tarde, la actividad no parecía haber fracasado, pues incluso los dueños del lugar estaban considerablemente embriagados al punto que casi se caían de las mesas. En fin, vinieron a dejar a mi madre y pactaron pagarle en el transcurso de esta semana.

Hoy por la tarde, mientras yo iba camino a la universidad, Edgar algo[sic] (no recuerdo su apellido) llamó por teléfono a mi mamá, para contarle con mucho pesar de que la actividad había sido un fracaso, financieramente hablando, pues llegó menos gente de la esperada para al menos mantener el punto de equilibrio en sus ventas. Añadió además que a Víctor se le tuvo qué pagar el precio de su presentación, más todo lo ya mencionado, además de pagar al sonidista y sus ayudantes, sin olvidar por supuesto el alquiler de la amplificación. Mi madre le interrumpió preguntándole cuál era su punto. Cínicamente, el vistoso organizador del evento dijo: “Es que no te vamos a poder pagar”. Se platicó así, según mi mamá me socializó:

— Es que no te vamos a poder pagar.

— ¿¡Qué!?

— Claudita, es que las cosas no salieron como esperábamos.

— Discúlpame, pero eso a mí no me incumbe. Llegamos a un trato y se debe respetar.

— Es que entiéndenos, teníamos qué pagarle a Víctor…

— ¿Y yo qué? ¿No soy una artista a la que también contrataron para la actividad, acaso?

— Sí, pero es que comprende: tú eres de aquí y…

— Ah, muy bien. Déjame ver si te entiendo: Panchoy repite y promulga que se preocupan por el apoyo al artista nacional, por su prestigio como un lugar elegante, pero por una mala logística y gestión de mercadeo y publicidad no salió bien su actividad, entonces deciden quedarle mal a “la artista de acá”, con tal de no quedar mal con su artista extranjero, ¿es así?

— ¡No!, es que no lo tomes así. ¿Sabes qué?, yo de mi bolsa te voy a pagar, pero sólo te ofrezco la mitad.

— ¡No, no, no! Yo no te estoy limosneando nada, Edgar. Ustedes me tienen que pagar, porque fue lo acordado. A mí no me interesa si les fue bien o mal. Yo simplemente acepté participar porque ustedes aceptaron mis condiciones, y hasta me porté derecha por haberse tratado de Juan Carlos quien nos contactara. Ustedes me pagan, porque me pagan.

— ¡YO TE HABLÉ EN BUEN PLAN, PERO SOLO TE AVISO DE UNA VEZ QUE SI TE PAGAMOS, SERÁ SOLO LA MITAD!

— …

Abril 28, 2012

Cómo hacerle creer a un idiota que sos poeta (for dummies).

  1. Crear analogías que nadie entienda, iniciando con las palabras “como” o “cual”.
  2. Luego escoja un sustantivo al gusto, preferiblemente uno que suene enigmático, es decir, como “cascada” o “muro” en lugar de “teléfono” o “chicle”.
  3. Agregue un adjetivo antes y uno después de su sustantivo. NINGUNO TIENE QUE TENER NADA QUE VER CON EL SUSTANTIVO. Si cualquiera de los dos termina con las letras “az” o sus plurales (“aces”), mejor.
  4. Añada un dueño[sic]: algún sentimiento, situación o lugar. Evítense palabras como “parque”, “microbús” y esas cosas, más bien diga “tinieblas”, “hastío” o “soledad”. Puede ser más de uno.
  5. Concluya la analogía con una cursilería modificada con palabras rebuscadas, por ejemplo, cambie “así te fuiste y me quedé llorando” por “así fue como partiste y yo yací envuelto en un eterno llanto”.

Producto final:

“Cual salaz muro lluvioso
en las tinieblas del hastío,
así fue como partiste
mientras yo yacía envuelto
en un eterno llanto cruel”.

Abril 22, 2012
Abril 20, 2012
Abril 14, 2012

La llamada era importantísima

Ayer, al salir de mi casa unas niñas de 8, 7 y 9 años estaban tratando de apilarse entre sí para bajar una pelota de arriba de un árbol. Sonreí, les dije: “a ver, voy yo”, bajé la pelota, se vieron entre sí, rieron, agradecieron y una dijo: “wow, qué facilidad, ¡dichoso tú, tu eres grande!”.

Ese mismísimo día pasó algo, y es que no puedo nada más esperar a que “se me pase el mosh”, como decimos acá en Guatemala…, el cortometraje sigue en mi cabeza desde anoche; no me concentraba en nada en específico desde que entré a Mont Blanc (un centro comercial de Xela). Miraba vitrinas, persianas, puertas, ventanas, algo de gente…, gente, esos especímenes (según la ciencia) racionales, admirando, procrastinando, comprando y de todo; unos cuantos con sonrisas, otros serios, otros de fruncido ceño y demás personas, en ese momento, irrelevantes para mí; solo me importaba lo que vi afuera, segundos antes de entrar a “echar una vuelta para ganar tiempo en lo que me pasaban a traer”.

Iba directo a la puerta de Mont Blanc a las 8:40 PM, mas o menos, cuando sonó mi celular — tengo cierta costumbre de no hablar por teléfono en recintos cerrados, o bien, quedarme afuera a hablar si aun no he entrado —, mi tono de llamada es “Usumacinta - Viernes Verde” (rola de inicio un tanto ruidoso por el sonido de guitarras distorsionadas y hi-hat abierto, al buen estilo del rock).

Inmediatamente con ello, un patojito de (calculo yo) unos 4 a 5 años, tomó en sus manos una de las reglas metálicas de mas o menos un metro que estaba vendiendo ahí, fuera del centro comercial, y se puso a fingir rasgueos disque siguiendo el ritmo de la canción; lo volteé a ver, pero él siguió con su fantasía. Habrán sido a lo mucho unos cinco segundos entre que lo vi, tomé mi celular de la bolsa y sin más, contesté la llamada. El semblante del niño cambió de inmediato y por completo: se puso serio, colocó contra la pared la regla que tomó, volteó a ver a la gente que pasaba (otra vez) como queriendo pescar algún cliente entre los pocos que a esa hora seguían pasando.

Tuve una conversación con mi papá:

— ¿Aló?

— ¿Dónde estás?

— Aquí en Paiz…

— Esperame en Mac, llego en unos diez minutos.

— Va’, órale pues.

Luego entré. Me alegué: ¿Por qué contesté si ese niño se veía tan alegre, sepa Dios si por primera vez en el día, con solo fantasear con ser un rockstar con un ringtone?

¿De verdad me era tan difícil no ser un autómata e instintivo ser cuyos impulsos eléctricos lo obligan a presionar un botón para responder una llamada cuando suena un teléfono?
¿Qué habrá pensado ese niño que, aseguro, no tiene un hogar digno y dichoso en donde pueda vivir felizmente su infancia? ¿Habrá sentido algo similar a cuando a mí me apagaba la tele mi mamá, al ver que no había terminado la tarea?

En fin, él tiene muchos años más para jugar al rockstar con las reglas metálicas que vende…, solo tiene que esperanzarse en que alguien pase con un ringtone rockero a la par, y suplicar por que no conteste rápido; total, la diversión efímera de un patojito mocoso y despeinado que vende artículos inusuales hasta tarde en la calle, no es más importante que una llamada, ordenemos prioridades, ¡Dios nos guarde de una llamada perdida, podría ser por algo importante!

Los niños… Los niños y sus boberías tan inocentes…

Una nube es un hidrometeoro que consiste en una masa visible formada por cristales de nieve o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera. Para un niño pueden ser un avión, un caballo y miles de cosas más.

— Taber Segura

Es tan bueno crecer. Aumenta tu raciocinio, juicio crítico, conocimientos, uso de la lógica…, dejas de pensar tantas tonteras sin fundamento, además de dejar de incurrir en la vergonzosa situación de DIVERTIRSE pensando cosas sin sentido…, y lo mejor de lo mejor: al fin de cuentas, lo bueno de crecer ha de ser que uno puede bajar pelotas que se quedan trabadas en los árboles, y seguir con lo importante.

Abril 5, 2012

Amada, su musa dama.

Oró, como caído lema a la más amada.

Cogen el aire, sonados, para su mal.

Soné mal, amada. De los aires, ala oí

modal. Arómale, daga, llave, una dama.

Ya dila, cada rima sé oda.

Mal amor, al creer cedes.

¡Nace! Me cansé de creer, claro,

mal amado: esa mirada, cálida y amada…

nueva llaga del amor alado mío.

A la seria soledad, ámala menos.

La musa rapsoda, no seria, le negó

cada masa mala a melodía, como coro.

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